En Dolmen entendemos la sostenibilidad como una acción que trasciende la operación y se expresa en compromiso real con las comunidades. Por eso, en esta Navidad 2025, llevamos nuestra Huella Dolmen a distintos territorios del país para compartir tiempo, cercanía y esperanza con quienes más lo necesitan.
A través de jornadas cargadas de novenas navideñas, juegos, regalos y espacios de encuentro, acompañamos a niños, niñas y sus familias, reafirmando que la Navidad también es presencia, escucha y cuidado. Cada sonrisa fue el reflejo de una convicción profunda: cuando las empresas se comprometen con lo social, el impacto se multiplica.

Esta iniciativa se desarrolló en articulación con administraciones locales y aliados comunitarios en Malambo, Maicao, Uribia, Sabanagrande, Tubará, Santa Catalina, Fundación, Cimitarra, Dibulla, Santo Tomás, Juan de Acosta, Ariguaní, Pailitas, Astrea, Guamal, Soledad y Copacabana, donde, aun sin operar directamente, decidimos sumar esfuerzos para apoyar a la niñez y fortalecer el tejido social.
El resultado es contundente: 1.600 niños y niñas vivieron una Navidad más alegre, digna y esperanzadora en 18 territorios del país. Un impacto que reafirma que las obras que verdaderamente perduran no siempre se miden en infraestructura, sino en confianza, bienestar y futuro compartido.






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